Segismundo Toxicómano

Una mirada a las tripas del Mundo Tóxico

Mirar al pasado es hurgarse en las tripas. Un ejercicio de valentía que en ocasiones te arranca una sonrisa nostálgica y en otras, en cambio, te trae el dolor por las personas y momentos que ya no están.

Recuerdo que en una ocasión Evaristo me dijo: "El primer disco es como un pedo, te sale solo". Y de ahí precisamente veníamos nosotros, de ese primer pedo del que nos sentíamos tan orgullosos, pero que enseguida nos supo a poco. Queríamos más: más canciones, mejores letras, mejor sonido. Por aquella época teníamos una mochila llena de energía extra, esa que viene de serie con la juventud, la inconsciencia y las ganas de comerse el mundo. La ilusión de por fin haber encontrado a la gente adecuada y estar haciendo lo que de verdad te gusta: ¡ruido!

Segismundo Toxicómano en concierto

Mundo Tóxico es el mensaje oculto que guarda el nombre de nuestro grupo: Segismundo Toxicómano. Esa es la razón que nos hizo elegir este por delante de No Bwana! (No Señor! en suajili), que era la otra opción que barajábamos como nombre de la banda. Teníamos algo feo y con mensaje: ¿qué podía salir mal?

Mundo Tóxico iba a ser el título del primer disco pero fue descartado tras una conversación con Ángel Gatillazo, diseñador del grupo por aquella época, en la que llegamos a la conclusión de que llamarlo así era obvio y poco menos que insultar la inteligencia de la gente. Viendo que en el post-concierto y en todas las entrevistas nos seguían preguntando por el nombre, dijimos: “¡A tomar por culo! ¡Este se llamará Mundo Tóxico”.

Disco Mundo Tóxico

Mundo Tóxico fueron largas horas encerrados en el local de Puente Alto. La planta baja de la casa de Tojal al lado de la fábrica de Naipes, en la que había hecho varios cuchitriles para que se desfogase la chavalería del barrio, a unos dos kilómetros de las afueras de Vitoria-Gasteiz. Te puedes imaginar el ruido y el olor que de allí salía en verano. Para vivir encima de todo esto tienes que estar sordo, haber perdido el olfato y tener unos nervios a prueba de bombas. Porque no hay pasta que pueda pagar aquella tortura. En aquella época no había locales de ensayo en la ciudad y si lo perdías, el grupo se iba a la mierda.

Mundo Tóxico fue la ilusión renovada con que salíamos cada mañana hacia Sonido XXI en Pamplona y la reventada que traíamos en el camino de vuelta cada tarde con un peligroso sol de cara. Con Peio Salvate de copiloto y coproductor incansable, a pesar de que acabase de perder a su madre. De paquete, el miembro de la banda que ese día le tocase dar el callo. Cuando empezamos a mezclar los dos nos bastábamos y sobrábamos. Demasiado gallo para tan poco corral.

Segismundo Toxicómano en concierto

Mundo Tóxico fueron Javi y Juanan San Martin. Y el millón de "pesetas" que nos cobraron por grabarlo y que después de algún tira y afloja se prestó a pagar Fernando de Potencial Hardcore. Para hacernos una idea, por aquella época un trabajador de la construcción cobraba al mes sobre las 100.000 pesetas. Así que "¡estos cabrones cobran en 15 días lo que nosotros casi en un año!". Pero de allí salimos con una sonrisa de oreja a oreja con el Máster en las manos y haciendo temblar las puertas del viejo coche. A día de hoy se puede afirmar que aquello atronaba y que la calidad se paga.

Mundo Tóxico es Arnaiz, es Javi Peke, es Gabi, soy yo, Placi y por supuesto la mejor versión de Guillén. Esa que nos hacía reír, que nos volvía locos y que estaba disfrutando, según sus palabras, de lo mejor que había hecho en su vida.

Este 2020 se han cumplido 20 años de todo aquello. El calentamiento global sigue creciendo, estamos sufriendo las consecuencias de una pandemia y podríamos afirmar que este Mundo es más Tóxico que nunca.

Placi

Segismundo Toxicómano presentando Mundo Tóxico